Dijo que hará lo que tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría. Pidió un bono para trabajadores y rediscutir el Presupuesto. 

Con demandas concretas al Gobierno para llevar algo de alivio al bolsillo de los trabajadores o rediscutir punto por punto el Presupuesto 2023 que ya tiene media sanción de Congreso, y con una denuncia, sin vueltas, culpando a los empresarios del Pro de ‘financiar’ el ataque con el que ‘querían volarle la cabeza’. Estos fueron los principales ejes con los que la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, arrancó ayer su esperado discurso en el Congreso de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la localidad bonaerense de Pilar que marcó su reaparición pública tras el fallido intento de asesinato que sufrió el 1 de septiembre pasado en la puerta de su domicilio en el barrio porteño de Recoleta.

Pero casi al cierre de su alocución, pronunció la frase más trascendente de su discurso porque fue el primer indicio concreto de que sería candidata presidencial en las elecciones generales 2023. Sobre su futuro político, concretamente Cristina afirmó: ‘Voy a hacer lo que tenga que hacer para que los argentinos recuperen la alegría’. ‘Recuperar la alegría de que el sueldo alcanzaba, de saber que había futuro’, dijo la vicepresidenta en medio de cánticos ‘Cristina Presidente’. La frase sonó como que está decidida a ir a fondo rumbo a la Casa Rosada.

La Vicepresidenta blanqueó sus intenciones electorales cuando el reloj marcaba las 18.20 y mientras el presidente Alberto Fernández se disponía a aterrizar el aeropuerto Sauce Viejo de Santa Fe. Es que, alertado del impacto que tendría en la prensa la reaparición pública de CFK por primera vez tras el atentado, el Presidente armó a última hora su propio acto para contrarrestar el efecto del discurso de su vice. Primero tenía planeado ir con Sergio Massa a un acto en Bariloche al INVAP por la mañana, pero lo cambio por uno en horas de la tarde. Y para darle un poco de vuelo a ese acto invitó al expresidente de Bolivia, Evo Morales (ver nota página 10).

Minutos antes de blanquear su proyección política, Cristina Fernández había dicho que las decisiones políticas hay que evaluarlas ‘en el momento en el que fueron tomadas’ en alusión a la fórmula de 2019. ‘No me arrepiento, porque pudimos lograr el objetivo de votar en contra de determinadas políticas’, había dicho sobre la elección de Alberto Fernández para que encabece la fórmula del Frente de Todos.

En su evaluación sobre el rumbo de la economía y la estampida inflacionaria, Cristina Kirchner exhortó a los gremialistas a involucrarse en los debates con un rol activo. ‘Porque los patos de la boda van a volver a ser los trabajadores’. Al referirse concretamente al alza de los precios, la vicepresidenta dijo que no estaba en contra de las paritarias, pero que es necesaria ‘una suma fija para los trabajadores. Y añadió: ‘El Gobierno tiene que terciar en la redistribución del ingreso, como lo hacíamos en nuestro gobierno’. Dijo además, sobre Sergio Massa: ‘El ministro de Economía está haciendo un gran esfuerzo administrando las consecuencias de lo que pasó’. Pero, a renglón seguido, pidió rediscutir, punto por punto, el Presupuesto 2023 que tiene media sanción del Congreso y que en unos 15 días será convertido en ley, a fin de ‘redistribuir mejor la riqueza’, porque nunca hubo una participación tan baja de los salarios en el producto bruto interno como la hay hoy.

La Vicepresidenta había arrancado su discurso haciendo referencia al atentado del que fue víctima. Afirmó que la primera conclusión que sacó del intento de asesinato que sufrió es que ‘los supuestos indignados’, los denominados ‘copitos’, estaban pagados por empresarios identificados con el gobierno que endeudó Argentina, en referencia al Pro o el macrismo. “Yo no me di cuenta del arma que empuñaron y que pretendía en los hechos volarme la cabeza”. Y agregó: “Dicen los psiquiatras que es mucho mejor, porque el trauma es algo que no puede olvidarse”.

En Pilar no hubo militancia propiamente dicha ya que fue un congreso de la UOM sólo con sus afiliados y delegados.

  • Una cita con seguridad reforzada

El acto al que ayer asistió Cristina tuvo dos particularidades: el importante operativo de seguridad que lo rodeó y la ausencia de la militancia fiel de La Cámpora.

De cerca la siguieron distintos dirigentes como el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; los legisladores Mariano Recalde y Eduardo Valdés; el secretario general de La Cámpora y ministro bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque; el extitular de Desarrollo Social e intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, y su par de Tigre, Julio Zamora.

Entre las sorpresas estuvo la presencia de su exvicepresidente Amado Boudou, quien llevaba tiempo sin estar presente en las apariciones de Kirchner. Tras el acto hubo versiones de que Boudou fue removido del palco VIP en el que se ubicó en primera instancia, lo que fue desmentido por fuentes cercanas a Kirchner.

La llegada de la vicepresidenta se produjo en helicóptero. Despegó desde el helipuerto de Casa Rosada y aterrizó en el predio cercano al microestadio de Pilar. Todo en medio de un fuerte operativo de seguridad. Policía Federal, el grupo Geof, autos blindados y custodias con chalecos antibalas formaron parte de la reaparición de Kirchner.

La llegada de la vicepresidenta estuvo acompañada de pasacalles que le daban la bienvenida a la localidad bonaerense de Pilar. Decían: Cristina 2023 y estaban firmados, escuetamente, por “Proyecto Pilar”.

  • La causa de afiches va rumbo al olvido

La causa que investiga el escrache a Cristina Kirchner, con afiches que la tildaban de “asesina” por la falta de vacunas, sigue saltando de juzgado en juzgado. En las últimas horas, el juez federal Sebastián Casanello se declaró incompetente y pidió que intervenga la Corte Suprema. La pegatina contra la vicepresidenta ya pasó por tres juzgados. Una de las denuncias le tocó a Casanello, pero rápidamente sostuvo que no era competencia de la justicia federal. Entonces avanzaron otras dos causas en la justicia porteña y en la justicia penal ordinaria. Mientras tanto, la causa quedará en manos de la fiscal federal Alejandra Mangano.

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