FORMOSA VIRAL

Una operación de bandera falsa es una operación encubierta llevada a cabo por gobiernos, corporaciones y otras organizaciones, diseñada para aparecer como si fueran llevadas a cabo por otras entidades. Es un concepto militar que muchas veces es encontrado en estrategias políticas en distintos países del mundo. Y parece, sospechamos, aparentemente, estamos ante algo similar en nuestra pequeña Formosa.

Es imposible definir, en un monto numérico actualizado a la fecha, el patrimonio del gobernador de Formosa, veterinario Gildo Insfrán. Y es algo lógico ya que maneja nada menos que la caja de fondos millonarios que recibe la provincia desde 1995, hace más de 26 años.

Podríamos imaginar un número con muchos ceros a la derecha, pero realmente, es difícil saber qué patrimonio económico tiene hoy el gobernador tras más de un cuarto de siglo al mando del Ejecutivo provincial.

Dicho esto, y volviendo a la estrategia militar de la bandera falsa, es preciso poner la lupa periodística sobre la figura de Francisco Paoltroni, un paracaidista político que salió de la nada y desembarcó de lleno en la arena política formoseña, y ya está en plena marcha su proselitismo político como candidato a gobernador en 2023. Pero… ¿de dónde salió exactamente este hombre? ¿de dónde proviene su dinero? ¿quién lo banca a Paoltroni?

Se presenta como un productor agropecuario, o también como un martillero de remate de hacienda. Con acento porteño, dice que hace muchos años vive en Formosa, pero en realidad, nadie sabe realmente si todo esto es cierto.

Quienes tienen hacienda, es tal su capacidad económica, que no hacen remates en forma personal, pagan a alguien que lo haga, no andan rematando su propia hacienda, tienen empleados para eso. Y si Paoltroni es productor ganadero, tampoco se ha hecho público ninguna vinculación de la Sociedad Rural de Formosa con el supuesto ganadero capitalista ahora devenido en uno de los principales oponentes políticos de, nada menos, que Gildo Insfrán.

Supongamos pues, hagamos un ejercicio mental, una suposición sobre posibilidades: ¿qué tal si Francisco Paoltroni es sólo un empleado de Insfrán, y toda su plataforma política y gastos que ésta implica, está solventada por el gildismo? Es muy loca la idea ¿no? Aquí en adelante la razón de esto.

El caudal de votos de Gildo Insfrán va entre un 50% al 60% en la generalidad de los casos de elecciones, y cuando le va muy bien, logra porcentajes cercanos al 70% de los votos. Teniendo en cuenta lo mal que la están pasando muchos formoseños, la pobreza, la indigencia y la falta de trabajo, hay mucha gente que no vota a Gildo Insfrán, pero tampoco vota a la oposición. Es gente harta de la política que no vota a nadie, ni se va a votar, o si se va, vota en blanco.

Insfrán sabe esto, es una tendencia vieja en los comicios de los últimos años. Pero el problema para el gobernador formoseño, sería que los votos que normalmente logra el arco opositor formoseño, se sumen a los votos de la gente que no va a votar o que vota en blanco. Si todos esos votos se unieran tras un único candidato opositor, ahí correría riesgo la hegemonía de Gildo Insfrán en Formosa.

Es por eso que, desde el punto de vista del oficialismo, es bueno que aparezca un “candidato” opositor que aglutine votos bronca contra Gildo Insfrán, porque de hecho, los votos que logre Paoltroni en 2023, serán votos que no tendrá por ejemplo, Luis Naidenoff, que ya adelantó que será candidato el año que viene.

Si la estrategia oficial fuera esa, Paoltroni tiene luz verde para hablar mal de Gildo Insfrán, llamarlo feudal, llamarlo corrupto, llamarlo como sea, para ser un candidato “creíble”. Total, en tan poco tiempo (apareció justo antes de las últimas PASO), no juntará jamás el caudal de votos para ser gobernador. Pero sí podría llegar a juntar los suficientes votos para debilitar a la oposición traducida en el frente UCR-PRO- PJ disidente.

Si los planes de Insfrán involucran a este candidato “paracaidista”, también tienen otra meta, ya que pueden llegar a restarle muchos votos a la oposición y esto crearía la posibilidad de que la oposición pierda bancas tanto en la Legislatura como en el Concejo Deliberante capitalino.

Es llamativo que este candidato apareciera de la nada y de golpe y porrazo sea candidato a gobernador nada menos que contra el casi omnipotente Gildo Insfrán.

Una frase recorre el aire de los pasillos de las oficinas públicas de la provincia, y es “nada pasa en Formosa si Gildo Insfrán no le da un okey”. Con esta oración, es casi lógico pensar que la propuesta política de Paoltroni podría ser fácilmente un plan cuidadosamente orquestado por el oficialismo para restarle posibilidad de votos a la oposición.

A esta altura de 2022, están a pleno y trabajando a destajo múltiples obras públicas en la provincia, incluidas viviendas, para que todo esté terminado para el año que viene y así poco antes de las elecciones a gobernador, esté fresca en la memoria de los formoseños la andanada de inauguraciones, entrega de viviendas y mercaderías por todo el territorio provincial.

Insfrán sabe que tiene asegurado un 50% de los votos “con los ojos cerrados”, pero le preocupa que los votos históricos de la oposición puedan llegar a unirse a los votos en blanco y a los ausentes de los comicios, que de ocurrir eso sería algo peligroso para la continuidad del “modelo”.

La duda está planteada. Quedará en los lectores determinar si es posible que Francisco Paoltroni es sólo una fachada y una estrategia oficial para restarle votos a los opositores o si es auténtico, y pese a salir de las sombras, es un candidato potable. De todos modos, debería explicar el origen de su patrimonio y cuánto gasta en su campaña política, para definir si esos fondos son creíbles desde el punto de vista estrictamente político. Él se dice candidato, así que debería actuar como uno…

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