FORMOSA VIRAL

Ya nada sorprende en Formosa, es un mundo aparte de la Argentina y lo que pasa acá, no se replica en ningún otro punto del país. Lo malo es que todo es negativo, nada positivo.

Se acerca una nueva elección en 2023, el Gobierno nacional ya presupuestó millones y millones de pesos para “asistencia” pero nada dicen de crear trabajo, fuentes laborales, para que las personas logren el pan de cada día con orgullo y no deban acarrear la olla de comida del comedor de la esquina.

Los únicos que ganan, bah, siguen ganando, son los acólitos del gobierno provincial, una mezcla de personalidades medio patoteras y escasa cultura, con casa, terrenos, cuentas de banco y efectivo todo de arriba, porque son parte del “modelo”.

Mientras el justicialismo formoseño se encolumna detrás de Gildo Insfrán, y no hay otro porque justamente el gobernador no permite que no haya nadie y por supuesto no haya internas dentro del PJ, del otro lado, vemos a una oposición dividida, sin candidatos claros, con pocas ideas como para hacerle frente a un aparato oficial con interminables recursos que pondrán en movimiento para asegurarse que no haya ninguna sorpresa en las urnas.

Más de lo mismo, ningún candidato fuerte que le haga una contienda electoral seria al gobernador, y por el lado del oficialismo, la receta de siempre, inauguraciones de obras que hoy están acelerando para llegar al año que viene terminadas cosa de que el gobernador inaugure algo prácticamente todas las semanas.

Si bien la obra pública dinamiza la economía, no es suficiente, ya que hay muchos trabajadores formoseños que la están pasando mal, no son albañiles, y apenas llegan a fin de mes, comen guiso todos los días y se olvidaron de los asados.

Hoy, el gobernador está preparado para soltar unas cuantas migajas como si fuéramos palomas, pero lo inentendible es que las palomas no se dan cuenta que el hambre lo tienen gracias al que trae las migajas de tanto en tanto.

A nivel nacional, Formosa tiene tan poco peso de votos, que al resto del país no le va ni le viene quién gane en Formosa. De hecho, Insfrán lo viene haciendo hace décadas y a nadie le importó. Al resto de los argentinos no le interesa que los formoseños -los pobres- pasen hambre, miseria, necesidades. Quizás el pensamiento sea, si a ellos no les importa su futuro, por qué a nosotros nos importaría. Pasa que Insfrán siempre obtiene un interesante caudal de votos, pese a ser una de las provincias más pobres del país.

Todo es un gran circo, porque se inauguran hospitales en la provincia, pero adentro no hay médicos ni enfermeros, los pocos que hay no dan abasto. Y si un familiar se enferma, la gente no encuentra cama disponible ni en hospitales ni en sanatorios, porque todo está ocupado.

Y en la educación pasa algo parecido, un montón de escuelas inauguradas pero docentes mal pagos, con sueldos por debajo de la línea de pobreza y únicamente directivos bien pagados que ejercen la dirección con mano férrea, custodiando que ningún docente quiera insertar la idea de la alternancia en el poder, de la república, de la democracia en su sentido íntegro.

Y para seguir con los contrasentidos, los contrastes, un pequeño kiosco es perseguido por la AFIP, viendo qué vende, cómo vende, si emite factura, de dónde salen los fondos para comprar la mercadería de reventa, todo. Pero esa misma AFIP no se pregunta de dónde salen las lujosas 4×4 que hay de a tres delante de lujosas mansiones en Formosa.

Aquel que pudo, se fue de Formosa y desde donde sea que estén, postean de tanto en tanto en las redes lo mal que está la provincia hace tanto tiempo y que en otra provincia u otro país encontraron un futuro para su familia. Los que no pudimos irnos, porque no nos da el cuero, tenemos que padecer esta monarquía disfrazada de democracia, adicta al poder, porque plata ya tienen, lo que los embriaga es el poder y no lo quieren soltar, por nada del mundo.

Ya empezaron los primeros “teatros” sobre campaña electoral y lo que hay da pena. Da lástima y vergüenza ajena. Hace muchos años los referentes de distintos partidos políticos vienen prometiendo que Formosa va a mejorar, y mejoró quizás en algunas cosas, pero lo más básico no, y la pobreza extrema que hay en todas las esquinas si ahora es desesperante, imagínense cuando impacte la suba clásica de precios que se da cada diciembre.

En algunas casas de Formosa, muchas familias ya se olvidaron del gusto de la carne roja, compran “menudito” de pollo, para cocinarlo con arroz o fideo y que eso le dé algo de gusto a la comida, porque en realidad, son las tripas de los pollos y el cuello lleno de huesos.

Esa es la Formosa que tenemos, y que por cómo viene la mano, parece que vamos a seguir teniendo. Ya están quedando solamente dos clases sociales, la extremadamente rica y la desesperantemente pobre, no hay puntos medios. Entonces, algo está fallando, el modelo sólo sirve para unos pocos fanáticos.

Otra cosa, si REFSA sigue aumentando el costo de la energía eléctrica, muy pronto muchos hogares se van a quedar sin luz y van a volver a las velas, porque para lo único que les va a alcanzar va a ser para cubrir a duras penas la olla de todos los días, sin carne roja, claro.

No sé qué tiene de hermosa una Formosa llena de pobres y regada de miseria.

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