Con el 50,9%, solo queda por detrás de Venezuela (686%), Líbano (224%) y Sudán (116%).

El incremento de los precios internacionales, generado fundamentalmente por las medidas monetarias y fiscales para afrontar las consecuencias del coronavirus y por la invasión de Rusia a Ucrania, produjo que a nivel mundial la inflación sea la más alta de los últimos 20 años.

Pero este problema no afectó a todos los países por igual. En tal sentido, un informe privado destaca que la Argentina tiene la cuarta inflación más alta del mundo. Con el 50,9%, solo queda por detrás de Venezuela (686%), Líbano (224%) y Sudán (116%), según datos del último informe macroeconómico elaborado por CREA, una asociación integrada y dirigida por empresarios agropecuarios.

“En la búsqueda de las posibles razones para la inflación, las autoridades nacionales ponen el foco en el incremento de precios internacionales. No obstante, si se compara al país con economías similares, hay razones para creer que no es así. En efecto, la situación argentina parece explicarse más por sus particulares políticas monetarias y fiscales que por las condiciones estructurales del país”, detalla el documento.

Según indicaron desde CREA, la participación de los alimentos dentro del total del comercio exterior (34% en caso de la Argentina) no es determinante de la suba de precios ya que comparado con otros países se observa que varios tuvieron inflaciones considerablemente inferiores: es el caso de Uruguay, con 38% de participación de los alimentos y un 8% de inflación anual en 2021, y también de Paraguay con una participación alimentaria del 31% y una inflación del 6,8%.

“La particularidad de Argentina no viene dada por su condición de exportador de alimentos, sino, por la inestabilidad de su macroeconomía asociada a una política monetaria laxa y a la escasez de divisas impulsada por el riesgo institucional de la propia política oficial que desincentiva las exportaciones, principalmente las agropecuarias, dadas las múltiples restricciones a la comercialización que enfrenta el sector”, advierte el informe.

En tanto, desde CREA explicaron que la asistencia por la pandemia representó para nuestro país un gasto adicional del 3,4% del PBI, que fue financiado principalmente con emisión monetaria.

“Con el retiro de las medidas para paliar las consecuencias del coronavirus se produjo una reactivación económica y los precios comenzaron a acelerarse. Ya en 2021, previo a la guerra, la inflación global llegó a sus niveles más altos de los últimos 20 años, y, en particular, en los países centrales, donde alcanzó la cifra más alta de los últimos 30 años. Para este año el FMI pronostica un 6,8% de inflación a nivel global, mientras que solo hasta marzo EE.UU. ya contó con 3,1% de aumento de precios”, agrega el trabajo de la asociación civil.

Dejanos un comentario