Empresa Argentina S.A. firmó con SIAT S.A. el contrato para la provisión de cañerías para el gasoducto y sus obras complementarias.

Mientras en la Justicia se prepara el dictamen final por la denuncia sobre el Gasoducto Néstor Kirchner, Energía Argentina S.A. y SIAT S.A., subsidiaria de Siderca S.A., del Grupo Techint, firmaron este jueves el contrato para la provisión de cañerías para el troncal y sus obras complementarias por unos u$s500 millones.

El contrato implica la compra de 582 km de cañerías de 36 pulgadas de diámetro y de 74 km de cañerías de 30 pulgadas, que serán utilizadas para la primera etapa del Gasoducto Néstor Kirchner entre Tratayén (Neuquén) y Saliquelló (Buenos Aires) y para sus obras complementarias.

“La firma de este contrato es un hito fundamental para este proyecto transformador, que sin dudas va a marcar el rumbo de la Argentina en los próximos 25 años y nos encamina hacia la soberanía energética”, resaltó Agustín Gerez, presidente de la empresa estatal.

“Esto refleja el enorme esfuerzo y dedicación que le asignamos al proyecto para que el mismo pueda estar en condiciones operativas conforme al cronograma licitatorio de construcción”, agregó.

La construcción del Gasoducto Néstor Kirchner fue calificada como “la obra más importante en materia de transporte de gas de los últimos 40 años”. Según estimaciones oficiales, permitirá sustituir importaciones y ahorrar divisas por más de u$s3.400 millones en la primera etapa y por más de u$s6.000 millones cuando se complete la etapa 2, en 2024. Sólo en material fiscal representará un alivio de u$s3.000 millones en la primera etapa y de u$s5.000 en la segunda etapa.

La megaobra se vio empantanada semanas atrás, cuando la vicepresidente Cristina Fernández cuestionó frente al presidente Alberto Fernández la demora en la firma de contratos para la obra e insinuó que hubo una intención de favorecer a Techint. Esa acusación motivó que el ahora exministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, disparara un off hacia periodistas respondiendo a la vicepresidenta y criticando a los funcionarios que le responden, acusándolos de ser responsables de un desbarranco en la política energética. Kulfas, finalmente, debió presentar la renuncia, y presentarse en la Justicia, por que algunos dirigentes de la oposición aprovecharon la situación para pedir que se investigue su hubo algún delito detrás.

Kulfas declaró que no hubo actos de corrupción y que sus afirmaciones estuvieron vinculadas más a un enojo personal que a supuestas irregularidades, mientras que el otro renunciante en esta historia, Antonio Prosanto, ex titular de la Unidad Ejecutora del Gasoducto, negó haber presionado para beneficiar a alguna empresa. Además, los cinco especialistas citados por el juez Daniel Rafecas coincidieron en que el pliego de licitación fue “correcto” y contempló los requisitos técnicos ineludibles para ese tipo de obras.

El Gasoducto Néstor Kirchner permitirá ampliar un 25% la capacidad del sistema de transporte de gas natural argentino. Además será fundamental para el desarrollo de la producción en Vaca Muerta, ya que permitirá que ese insumo llegue hacia los grandes centros de consumo del país, mejorando íntegramente el comportamiento del sistema de transporte de gas, pero también abrirá las puertas en un futuro a la exportación del fluido a Brasil y otros países de la región.

En la firma del contrato estuvieron además el secretario de Energía, Darío Martínez; el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo; la subsecretaria de Hidrocarburos, Maggie Videla, y Gastón Leydet, subgerente general de Energía Argentina y los directores Víctor Bronstein y Mariano Barrera.

“El Gasoducto Néstor Kirchner va a hacer posible que sectores residenciales, comerciales e industriales de nuestro país accedan a energía a precios competitivos, que por la coyuntura internacional se convirtió en un insumo crítico, impulsando así el empleo y la producción”, remarcó Gerez.

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