Una ágil herramienta de la opinión pública para medir la habilidad política y funcional de los políticos de todos los partidos.

Metiendo la pata

La ética del servidor público, responde a un aspecto fundamental: la obligación de carácter moral que es propia del individuo, es decir, la conciencia que debe tener el servidor de que sus actos debe adecuarlos a normas de conducta identificados con aspectos de responsabilidad, cumplimiento y honestidad.

El tema de la ética en el servicio público está directamente relacionado con la conducta de los funcionarios que ocupan cargos públicos, tales individuos deben actuar conforme un patrón ético, mostrando valores morales como la buena fe y otros principios necesarios para una vida sana en la sociedad.

Cuando una persona es elegida para un cargo público, la sociedad pone en ella su confianza, y espera que cumpla un patrón ético. Así, esa persona debe de estar al mismo nivel de esa confianza y ejercer su función siguiendo ciertos valores, principios, ideales y normas. Del mismo modo, el servidor público debe asumir el compromiso de promover la igualdad social, de luchar para la creación de puestos de trabajo, de desarrollar la ciudadanía y de fortalecer la democracia. Para esto debe estar preparado para poner en práctica políticas que beneficien a la ciudad y a la comunidad en los ámbitos social, económico y político.

 

 

Un profesional que desempeña una función pública debe ser capaz de pensar estratégicamente, innovar, cooperar, aprender y desaprender cuando sea necesario, desarrollar formas más efectivas de trabajar. Por desgracia, los ejemplos que vemos a diario en muchos funcionarios públicos va totalmente en contramano de lo que el sentido común dicta.

Como vemos, un funcionario público debe sobresalir pero por la excelencia, por su don de personas de bien y una idoneidad en la tarea pública que puede medirse fácilmente por sus resultados.

Pero, como mucha gente mayor dice, parece ser que la sociedad es la que está mal, y en los cargos públicos reluce lo peor de la sociedad misma.

Sin embargo, los tiempos y la tecnología le han puesto otro escenario a quienes por prepotencia o ignorancia apelan al destrato para afrontar a los demás. El agravio está mal visto y la viralización de lo público, y las actitudes de los funcionarios públicos, son rigurosamente criticadas en las redes sociales, perdiendo rápidamente valor político el funcionario objeto de esas críticas.

Pero la gente es sabia, no critican por criticar, sino que reaccionan a una acción u omisión de un funcionario del que esperan otro tipo de actitudes.

El ejercicio de la ciudadanía potenciado por las herramientas tecnológicas que pueden poner en una tormenta mediática a un funcionario público en cuestión de minutos, se ha vuelto cada vez más habitual, para el bien de la democracia.

Casi como todo en la vida, el aferrarse a viejas figuras de autoritarismo dejando de lado o desoyendo lecciones de la gente expresada a través de diferentes medios tecnológicos, habla de un político que carece de la capacidad de administrarse a sí mismo, y por consiguiente, tampoco puede ni podría encabezar un lugar de decisión.

Esta semana que pasó, nuestra nota sobre el entredicho de un funcionario municipal y un internauta formoseño fue una información de impacto. Generó miles de comentarios, retuits, me gusta, discusiones en las redes, en los medios locales, y esto es solo una pequeña muestra del nuevo poder que tiene la opinión pública. ¿El destino del funcionario luego de la tormenta? No lo sabemos.

Igual, fiel a esta nueva área de Formosa Viral, pasamos a darle calificación a su calidad de político y funcionario público al Sr. José Delguy: puntaje 5 -Logro Suficiente- LS. Deberá esforzarse más y prestar más atención.

Hasta la próxima!!!

 

 

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