Si paramos a un vecino en cualquier calle de Formosa, y le hacemos una simple pregunta, ¿me puede nombrar a los concejales de la ciudad? Este vecino no va a saber responder. Y no es porque el vecino esté desinformado, o sea irresponsable, o no le interese la política de la ciudad en la que vive. Al contrario. Lo que ocurre es que el trabajo por el que cobran jugosas dietas los concejales de la ciudad de Formosa es tristemente mediocre y decadente.

Y el moño va para justicialistas y opositores por igual. Legislan (en teoría) y cobran religiosamente sus sueldos por el trabajo que deben hacer por mejorar la vida de los vecinos de la ciudad. Y como la ciudad está cada vez peor, una ciudad estancada, para nada armónica, difícil de transitar, desorganizada, con cables de todo tipo de servicios colgando como telarañas a cinco metros del suelo por todos lados, falta de planificación en la plantación de árboles, conservación y elección de especies óptimas para la urbanidad y que sirvan a su vez de un oasis de sombra en una ciudad castigada por el sol más tiempo durante el año que por el frío. En definitiva, una ciudad totalmente desubicada con los tiempos que vivimos.

¿Un ejemplo más?, sendas peatonales que alguna vez dieron algo de organización al centro, hoy están borradas por el paso de los años sin mantenimiento.

Formosa es un montón de edificios, construcciones, viviendas particulares y comercios enredados como si se hubieran mezclado naipes y se hubieran tirado a la mesa. Y eso de ponerle en parte iluminación por postes con luces LED, es casi como ver a un Neanderthal con un celular en la mano. ¿De qué sirve tanta tecnología? Si el resto se debate entre la nostalgia y el herrumbre.

Y esto es gracias, volvemos, a nuestros prestigiosos legisladores municipales que nadie conoce por su trabajo totalmente vacío y sin ninguna idea que aporte soluciones para la gente.

Si tuvieran que cobrar por productividad, la plata no les iba a llegar a los bolsillos la mayoría de los meses del año.

Un ejemplo de una norma que hace falta hace décadas en Formosa es la regulación de la tenencia de razas de perros que tienen antecedentes en el país de ataques violentos a personas. En algunas ciudades serias, no como Formosa, hay normas que obligan a los dueños a registrarlos, asumir seguros, a vacunarlos, a tenerlos en la vía pública con ciertos estándares de seguridad obligatorios, pero aquí en Formosa nada es como debe ser.

Creemos que tal deplorable es el trabajo que hacen (o que no hacen digamos porque es más tiempo en vano que tienen que el que trabajan) que es justamente por esa condición de estar tanto “al pedo”, es que no se animan a recorrer los barrios y a mirar de frente a los vecinos. En el fondo, tienen vergüenza de ser total y absolutamente, inoperantes.

Calificación para los ediles capitalinos: 1 (insuficiente) reprobado. Todos. Hasta la próxima.

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