FORMOSA VIRAL

Atónito. Perplejo. Consternado. Boquiabierto. Se me vienen muchos adjetivos a la mente al pensar en la política de Formosa. De cara a 2023, y transitando los últimos meses de 2022, con una inflación galopante y los salarios del trabajador común por el piso, es fácil pensar en un clima social de amargura y enojo… pero no, no es tan así, según algunos hechos que pasaremos a enumerar.

Es casi tragicómico, ver cómo personas que poco tienen, son pobres, viven en la casi- miseria, enarbolan banderas de la defensa de Cristina Fernández ante la investigación judicial y eventual juicio penal por corrupción, como nunca antes había visto la Argentina.

Pero claro!, son los mismos que no llegan a fin de mes e igualmente son fanáticos de Gildo Insfrán, como una especie de rockstar que idolatran al punto del endiosamiento. Porque los que arman lío en la plaza San Martín, precisamente no estuvieron bajando de camionetas 4×4 para ir a la movilización, sino más bien bajaron de la línea urbana 90, 80 y otras que traen los olvidados de la periferia de la ciudad. Ese mismo servicio urbano que al antojo de los choferes y el sindicato dejaron más de una vez a miles de usuarios colgados sin servicio y perdiendo días de trabajo por una pelea contra empresa prestataria.

Pero no solamente en Formosa capital gana siempre Gildo Insfrán sino también en el interior, donde los trabajadores municipales ganan dos pesos y viven en la miseria, condenados a sobrevivir cada fin de mes, endeudados, y en localidades a las que se llega en rutas hechas pedazos, rotas, quebradas, por haber sido construidas como “papel de calcar”, tan finas que a poco de construidas se rompen con el paso de los vehículos pesados. Pasa que el grosor de la ruta se lo llevó la corrupción, la falta de control y la avaricia de unos cuantos funcionarios.

Y mientras los comicios están a la vuelta de la esquina, se lo ve al Gobernador inaugurando obras -como suele hacer cada vez que está en campaña- pero con más intensidad, ya en plena carrera electoral, y su todavía misterioso competidor que salió de la nada, apareció como un acto de magia, Francisco Paoltroni que ya tiene equipo político y vehículos ploteados con la leyenda “gobernador 2023”. Pero bueno, ¿quién me falta? Ahhhh!!!! la oposición!!! cierto, los eternos opuestos del gobernador Insfrán que siempre quedan con la medalla del segundo puesto, generalmente porque no aspiran al primer puesto, sino que su trabajo, simplemente, es lograr unas cuantas bancas a nivel municipal, provincial y nacional, y de ahí ladrar de tanto en tanto.

La oposición, como ya dijimos en esta columna anteriormente, son en algo responsables del éxito del gobernador cada vez que pone su gestión en juego en elecciones abiertas, ya que sin un candidato de peso, sin propuestas realizables, plausibles, juegan siempre a quedar segundos para acaparar las bancas de los “votos bronca” contra el gobernador, pero hasta ahí llega su ambición.

En el medio, los formoseños de a pié, esos que andan en moto 110 cc., también, que les cuesta horrores comprar una para poder ir a trabajar y que les roban en cada suspiro su único bien de movilidad. Esos formoseños como hace décadas, vienen sufriendo y esperando el milagro que no llega. La esperanza se hizo larga, y a esta altura ya parece “bombolismo” parafraseando al propio gobernador.

Así las cosas, hoy, si fuera la elección, ganaría cómodo Gildo Insfrán. Y sí, hay que decirlo, porque del otro lado de la vereda no se ve un candidato que se anime a ponerse frente al gran caudillo y decirle las cosas que hay que decirle después de casi tres décadas con funcionarios multimillonarios y formoseños cada vez más pobres.

Y si mencionamos a Luis Naidenoff, quien dijo que está “interesado” en ser candidato a gobernador para el año que viene, avísenle por favor que sus oponentes políticos ya comenzaron la campaña. Pero bueno, el senador radical está más ocupado actualmente en planificar su boda y luna de miel con la también senadora Carolina Losada. Y está bien, ¿no? Si bien es su vida privada, ambos son personajes públicos por su trayectoria política.

Pero algo no queremos dejar de mencionar en el politicómetro y es la aparición esporádica de Vicente Bienvenido Joga opinando sobre Gildo Insfrán, el gobierno y la política de Formosa… Es chocante, porque es quien nos “regaló” a Gildo y desde que ocurrió eso hace casi 30 años, Formosa ya no pudo tener otro gobernador como cualquier provincia seria. Es chocante porque es como si Eduardo Duhalde saliera ahora y dijera que el gobierno de Cristina Fernández es mediocre y hace falta hacer esto o aquello. ¿Quién quiere escuchar al político responsable de regalarle a la Argentina nada menos que los Kirchner? Es lo mismo con Joga, a nivel local. Gracias Joga, nos hizo un regalo que los formoseños aún no terminamos de “disfrutar”.

Algunos niños que hicieron primaria y tenían a Gildo como gobernador, ahora ya son viejos casi, algunos peinan canas y siguen teniendo a Gildo como ¡gobernador!

A esa gente, ¿cómo decirles que Gildo es el mejor gobernador? ¿comparado con quién? Si lo único que conocen en ese puesto es al tío!!!

Así es Formosa… mansiones con tres o cuatro autos o camionetas de lujo y viviendas del IPV con techo de chapas de zinc y una moto destartalada en frente. Dos opuestos. Gente extremadamente rica, y gente, extremadamente pobre. Casi no hay “clase media”.

El otro día, había un medio local que criticaba a Insfrán el costo de sus vuelos privados hacia otros puntos del país, que le salen al erario público más de 100.000 dólares cada viaje… pero la realidad es que, teniendo tantos años en el poder, Insfrán fácilmente podría ser dueño de esa flota privada de jets si quisiera, así que preocuparse por el costo del pasaje queda “corto”, digamos…

El letargo del formoseño sigue, y con él el poder de Gildo Insfrán sin ningún tipo de iniciativa que le haga sombra. ¿Nos conviene? No, para nada. Lo que corresponde es la alternancia en el poder, pero eso acá pocos lo entienden, a otros tantos no les importa, a otros les urge llegar a fin de mes y otros tantos disfrutan de las mieles de una suerte de monarquía absolutista y totalitaria inexpugnable, inagotable, férrea.

En tanto, la inflación, esa variable inquietante para el arco político, parece no tener el efecto acá, como tiene en el resto del país. O si genera bronca, no se percibe. La novela sigue…

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